
Cada año en Buñol España, hay una guerra. Pero
esta guerra es muy extraña. En vez de usar balas
por municiones, los guerreros combaten con
tomates. Esta tradición le ha fascinado al mundo
muchos años y muchas personas vienen a
participar en esta "guerra".
El origen de esta tradición no es claro pero una
anécdota dice que en 1945 cuando en medio de una
cabalgata de hombres, encabezada por un hombre
que cantaba, unos cuantos jovenes decidieron ver
quien de su grupo era capaz de introducirle un
tomate por el <<embudo>> que le servía de
megafonía. Otra anécdota es que fue una broma que
comenzaron por un grupo de amigos de la localidad,
cuando se comenzaron a lanzar tomates entre de
ellos.
El color de las calles de Buñol cambia a roja todos
los años el último miércoles del mes de agosto. Ese
día muchas personas armadas con 140 toneladas de
tomates tienen esta <<guerra>> que se repite desde
hace cuarenta años. Las horas antes del comienzo,
numerosas personas, de distintas razas, se
congregan en las calles de la ciudad. A la tomatina
hay muchos turistas extranjeros, como, por ejemplo,
los europeos y los japoneses, así como medios de
comunicaciones de diversos países del mundo. Esta
celebración es muy popular. Hay un ambiente de
alegría.
